Tal como decía aquel gran escritor norteamericano llamado John Earnest, el hombre es el único animal que instala una trampa, le pone una carnada y, en el afán por capturar a la presa, termina metiendo la pata él mismo en ella. Efectivamente, si algo destaca al ser humano es su capacidad para, no solo contradecirse, sino incluso autoboicotearse.
En ese aspecto, y en lo que se refiere a SEO y posicionamiento web, el Metatag Stuffing aparece como un claro ejemplo de aquella conducta humana.
¿Qué es el Metatag Stuffing? Una técnica de spamdexing que consiste, básicamente, en utilizar determinadas palabras claves justamente dentro de los metatags de una página web para, de ese modo, promocionar falsos servicios.
Pero la verdadera ironía entre la metáfora de Jonh Earnest y la cuestión del Metatag Stuffing radica en que, antiguamente, ese sistema era considerado totalmente valido hasta que conforme fueron avanzando las comunicaciones, y debido al abuso de muchos webmasters, comenzó a controlarse y terminó por caer en la censura –otro cuento de cazadores cazados y gracias a sus propias armas y a sus propios defectos-.
Un ejemplo de Metatag Stuffing consiste, literalmente, en el bombardear con palabras claves un sitio web colocando cada una de estas keywords en varios lugares estratégicos de la pagina como, por supuesto, los MetaTags pero también el Tittle, Body, Anchor Text, Headres y más.
Vale aclarar que, más allá de las nuevas tecnologías, en determinados casos éste tipo de contraindicaciones para modificar el posicionamiento web pueden pasar desapercibidas. Aún así, en su mayoría, los webmaster que utilizan recursos de ese estilo terminan siendo detectados y, sus espacios, reciben diferentes tipos de amonestaciones, advertencias o penas (según el caso).
Como se puede apreciar, al igual que las keywords stuffing, ese tipo de Metatags significan una manera de hacer trampa y de promocionar, no servicios, sino mentiras.
Cuando se trata de Black Hat SEO, es decir, de técnicas utilizadas para atraer tráfico desde los motores de búsquedas, la creatividad sí está a la orden del día: no sucede lo mismo en el arduo trabajo de crear contenido original y de calidad.
En definitiva, son muchas las técnicas que ciertos personajes funestos utilizan para poder escalar un par de niveles en el ranking y mejorar el posicionamiento web.
Lo importante para un profesional de la redacción SEO es saber diferenciar las armas válidas de los trucos funestos: la comunicación, ante todo, debe ser un sistema capaz de generar claridad y no confusión.




@emanuelolivier