Son las pequeñas cosas las que le otorgan sentido a la vida del hombre: de una chispa nace el fuego, de una pincelada nace una obra de arte y de un monosílabo nace la decisión más importante.
En la Redacción SEO, los detalles también tienen un valor radical: primero viene la idea, luego la palabra y el sintagma, más tarde la oración y el párrafo, después el título; y las visitas, si todo lo anterior se hizo de forma exitosa, llegan por sí solas cual broche dorado para el cierre de tamaña cadena. De tal manera, es necesario pensar cada paso y analizar absolutamente todas las variables. El detalle, en efecto, es la gran keyword (semánticamente hablando, por supuesto).
Ante todo, como se decía, está la idea: la misma se debe colocar, siempre, al servicio de la palabra y no viceversa. Por supuesto es imposible descuidar ciertos aspectos como el título y las keywords pues, a diferencia de otros medios de comunicación, en el universo digital, se sabe que la palabra clave tiene valor primordial. Son reglas del juego.
Así, en el mismo nivel, se debe plantear: título-contenido-keyword.
Otro aspecto fundamental es el referido a la keyword density o densidad de la palabra clave. Muchos profesionales sostienen que ésta debe llegar al 5%, ni más ni menos. Con este porcentaje se logra ingresar en posiciones adecuadas en materia de buscadores sin saturar el artículo. Es necesario comprender el equilibrio de esta tarea: un buen artículo cotiza en la bolsa web, tanto o más que una nota bien posicionada (todo cibernauta se enfada con google al colocar una búsqueda, encontrar resultados y, al bucear, hallar artículos de solo tres renglones: a eso se lo llama juego sucio).
Dadas las condiciones en las que trabaja el periodista de medios web, la repetición de palabras, a menudo, representa una verdad ineludible. Por lo tanto, se debe aplicar la ley de la compensación: ya que las keywords son imposibles de disimular, el lenguaje del artículo debe tener, como resarcimiento, una rica variedad de sinónimos. Sin caer en un vocabulario excesivamente erudito, es primordial utilizar el lenguaje de forma rica.
La claridad creada conforma otro requisito indispensable. Para ello, contamos con muchas opciones: el inventario, siempre resulta útil para no volver al artículo una masa monocorde (un modelo: “a continuación el detalle de cada paso”, se colocan los dos puntos y se da inicio a la lista; este recurso siempre agiliza la lectura).
El redactor SEO debe atender a todas estas cuestiones y no dejar nada librado al azar: un simple click basta para hacer ingresar a un cibernauta pero también alcanza para que éste se vaya.

@emanuelolivier