Instrumentos SEO: “¡Voy por las herramientas!”

Todo profesional dispone de herramientas para realizar su trabajo: allá va el mecánico con su llave cruz, el cirujano con su bisturí, el odontólogo con su torno, el contador con su calculadora y el árbitro con sus tarjetas.

El especialista en redacción SEO también cuenta con una caja de herramientas: se llaman programas, existen de muchas formas y colores y, en todos los casos, representan armas nobles para poder mejorar el posicionamiento en buscadores y muchos otros objetivos más.

A continuación os proponemos un review con algunas de las herramientas más utilizadas por los redactores web para completar su trabajo.

Blog Juice Calculator
El Blog Juice Caculator representa uno de los modos más sencillos al momento de comparar blogs. BJC basa sus funciones en suscriptores conocidos tales como Alexa y RSS.

Feed Compare
Como su nombre lo indica, se trata de un sistema para poder comparar los diferentes feeds, es decir, los de otros sitios que escojas. Es un método de observar la competencia. El programa es muy sencillo de usar, con un menú intuitivo y opciones simples.

Check Your IndexRank
¿En qué consiste esta herramienta? Sencillamente, es un ranking métrico (en una escala del cero al diez) que utiliza un algoritmo basado en los datos de indexación de Google. Lo que consigue el Check Your IndexRang mediante estos procesos es precisamente lograr determinar la categoría de un site o un espacio de acuerdo a su crecimiento (lo que se mide gracias a la indexación del mismo). Es uno de los métodos más consultados de la web por todos los profesionales de la comunicación digital.

SeoDigger
La imagen lo dice todo. Esa caricatura de un topo excavando viene a ser la metáfora de lo que permite este sistema: dragar por sobre los datos de una compañía para descubrir cómo escogen ellos sus palabras claves o keywords.

Tal como se puede apreciar, la mayoría de los programas presentados en el análisis están pensandos para examinar a la competencia. No es motivo para sonrojarse: en la actualidad el arma por antonomasia en el marketing online es, precisamente, el estudio, análisis y mimesis de los modelos más exitosos del mercado.

De acuerdo a ello, el profesional de la redacción web debe evaluar todas y cada una de las estrategias y tendencias de modo para idear un espacio perfecto capaz de competir, codo a codo, con los grandes sitios. Si hay que aprender, se debe aprender del mejor.

No es importante copiar a la competencia, sino “ponerse a la altura de ella”.

Mala praxis SEO: el Cloaking

El sintagma “mala praxis” es de origen griego -praxis significa práctica y mala, desde ya, aquello que todos conocen-  y, en el mundo moderno, se utiliza para referirse a la responsabilidad de todo profesional en cuanto al modo de realizar su trabajo. Los contextos más conocidos en donde se suele utilizar este término son, por supuesto, la abogacía y la medicina.

No son los únicos: en el ámbito comunicacional, también se puede hablar de mala praxis. Por supuesto, un especialista de la redacción web no tiene, en sus manos, el destino de ningún paciente, ni tampoco de él pende la libertad de un hombre pero, aún así, es válido repetirlo, tiene responsabilidades como cualquier otro profesional.

El uso del método conocido como “Cloaking” representa un caso de “mala praxis” por parte del especialista en redacción SEO: hay negligencia del periodista así como también una mala práctica de sus recursos. Es un arte oscuro.

Pero, ¿qué es este sistema y por qué está considerado una herramienta proterva? En términos simples, el “Cloaking” es una técnica de posicionamiento que consiste en mostrar un contenido para los bots acerca del optimizado para mejorar, así, el posicionamiento web. Se trata, ni más ni menos, que de un modo de engañar a los buscadores sobre la naturaleza de un determinado sitio web (a los crawlers se les muestra un motor de búsqueda pero, a los usuarios finales, otro diferente).

Las razones por las que muchos profesionales SEO caen en este recurso son varias pero todas ellas apuntan a un mismo objetivo: posicionar más alto un site mostrando a crawlers falsos (versiones altamente optimizadas que finalmente no lo son, por ejemplo).

El “Cloaking” se efectúa, siempre, conociendo la IP del robot de un buscador para lo cual, por supuesto, se necesitan ciertos conocimientos sobre programación. Por otra parte, no es un sistema infalible ni mucho menos: se detecta simplemente mirando la caché de un sitio web para comprobar la veracidad de los registros.

Existen diversas herramientas online de uso gratuito que permiten comprobar si un sitio web, en efecto, está usando la técnica de cloaking.

Por supuesto, de momento no hay ley alguna que condene a algún profesional de la redacción web por “mala praxis”: aún así la condena partirá del cibernauta y, el mejor modo de juzgar a aquellos impostores impunes, es reconociendo el valor de esos otros profesionales que utilizan armas válidas para la noble tarea de servir información al lector.

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