Redacción en blogs: ideas firmes, palabras flexibles

El blog se ha transformado en un espacio de comunicación tan inmenso y descomunal que atomizar sus valores mediante solo un par de rasgos resulta imposible, casi utópico. Analicemos esa pluralidad: existen blogs que simulan ser un diario íntimo transformado en eximio, otros se postulan como servicios de información y otros, lisa y llanamente, se ocupan de prestar servicios y consejos varios. Tal como se puede apreciar, en materia de blogs, los hay de todos los colores y formas.

Pero, a pesar de esa variedad extraordinaria, ciertos aspectos técnicos relacionados a la redacción de contenidos no varían: si algo destaca a todos y cada uno de los blogs es el uso de un lenguaje flexible en pos de la transmisión de ideas claras; lo más importante en un blog es la llegada sincera hacia el lector y para eso se necesita cierto tipo de escritura particular.

Entonces, ¿cómo trabajar la escritura en beneficio de esa correspondencia? Con delicadeza, desde ya. Primero es necesario analizar el ámbito del espacio y, en consecuencia, la correspondencia de los cibernautas. A partir de eso delimitar el uso de términos coloquiales pero no de forma absoluta, todo lo contrario: usarlos siempre y cuando dicho recurso no restrinja el entedimiento.

El uso de los paréntesís también tiene un valor importante en un blog: como sabemos, según las reglas de normativa gráfica el paréntesis se coloca para separar o intercambiar un texto dentro de otro. Y dentro de los posibles motivos para estampar esa marca se hallan, por ejemplo, las aclaraciones, las reflexiones, los pensamientos personales; todos y cada uno de ellos son métodos para dejar una huella propia dentro del texto.

Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en los medios de papel o en las grandes corporaciones web, en un blog se produce un contacto directo, franco, entre el redactor y el visitante.Por lo tanto, para fomentar esa comunicación, es necesario, dentro de lo que admite la profesión, mantener un lugar similar (no una relación de pares, pero sí cierta cercanía) y para ello, nuevamente, el profesional no dispone de otra herramienta más que su lengua o, mejor aún, su dialecto.

Evidentemente, el blog es un espacio para explotar ideas firmes y, el lenguaje debe utilizarse a favor de esa idea: un diálogo siempre es aún más cercano y práctico cuando tanto el receptor como el emisor se comunican con las mismas expresiones.

Misspellings, el juego de los errores

En el mundo del fútbol existe una dicho popular -más bien se trata de una declaración de principios- llamada “jugar al error del rival”. Como su nombre lo indica, esas palabras hacen referencia a un esquema táctico particular que propone, efectivamente, contemplar los fallos del equipo contrario para aprovecharlos a favor del team local.

Sencillamente, esa estrategia se puede transpolar al ámbito de la redacción SEO: los misspellings son una forma de “jugar con el error del rival”. Los misspellings significan una herramienta útil en la tarea del redactor de contenidos que permiten anticipar los fallos o furcios de los cibernautas para, así, poder sacarles un rédito particular.

Analicemos un ejemplo: son muchos los internautas que, ya sea por falta de conocimientos de la lengua, por problemas de idioma o por meras cuestiones de desatención, colocan mal una palabra en el buscador. Algunos ponen “Yaoo”, en lugar de “Yahoo”, otros colocan “Gogle”, en vez de “Google” y, en el caso de las palabras extranjeras, un norteamericano seguramente es capaz de caer en una confusión léxica y escribir “Balona” u no “Barcelona”.

Con los misspellings el profesional de la redacción de contenidos, coloca, además de las palabras correctas, un puñado de términos potencialmente en falta para poder captar, en su red, una buena porción de resultados de search.

Naturalmente, si se cae en un abuso de misspellings el sitio pierde credibilidad y, peor aún, el efecto se vuelve contraproducente pues los visitantes pasan a creer que las faltas son nuestras (dada la repetición). Por lo tanto, como ya hemos dicho, el éxito de los M pasan por saber colocarlos de forma correcta y, para ello, se deben tener en cuenta varios factores: desde la lengua materna que tiene el groso de los visitantes que llega a nuestro sitio hasta los errores que, a nuestro entender, pueden llegar a cometer (es necesario prestarle atención a las palabras más difíciles que evoca la temática del sitio que controlamos).

Evidentemente, los misspellings representan otro método útil y eficaz para lograr un buen análisis de las técnicas y el comportamiento de los clientes web estando, una vez ellos, en los buscadores. Sin dudas un gran recurso del cual se debe hacer uso y no abuso, para poder, cual estratega del fútbol, jugar con el error del rival y sacarle el mejor provecho posible a esas fallas, furcios, errores y desatenciones.

Redacción de contenidos: el futuro llegó (hace rato)

Como dijo Víctor Hugo: “el futuro tiene muchos nombres; para los débiles es lo inalcanzable, para los temerosos, lo desconocido y para los valientes es la oportunidad”. Para el redactor de contenidos el futuro está representado por otra palabra: digital.

Efectivamente, y desde su sencillez, el mañana -que ya es hoy- no se ha destacado por arribar de la mano de autos voladores o robots domésticos -básicamente, nada de lo que todos soñaron se ha cumplido- pero sí por causar una revolución en lo que se refiere a medios de comunicación y formas de desarrollar la tarea periodística.

Qué lejos quedaron esos tiempos en los cuales los periodistas, frente a una nueva noticia, pulsaban un botón, suspendían la edición del día y volvían desde cero: Internet no solo carece de espacio físico y de botones sino que las noticias suceden a cada segundo con una naturalidad que asombra. Internet es la noticia.

Recientemente, en una entrevista concedida, el prestigioso periodista español especializado en análisis de medios Borja Echevarria declaró: “primero las noticias pasan por la web y, la edición de papel, que siempre es vieja, sirve, más bien, como forma de realizar un recuento de todo lo que ya ha sucedido. La prioridad, la tiene la web”.

Definitivamente, la noticia web se ha emancipado por completo de ediciones paralelas de tiradas callejeras. Y, la pregunta que surge es: cambiado el sistema, ¿debe también modificar su forma de trabajar el profesional de la redacción de contenidos? Ya lo ha hecho: redactor de contenidos es un título popularizado gracias a sites y blogs.

Pero más allá de cuestiones semánticas y de juegos de palabras, la realidad indica que, efectivamente, el redactor no solo debe cambiar sino, más bien, actualizarse (a no asustarse que también lo hacen los médicos, los programadores de ordenadores y muchos otros profesionales más).

Básicamente, la tarea es las misma, pues periodista es aquel con la necesidad de transmitir algo y con la capacidad de hacerlo de forma clara y concisa, pero aún así es necesario tener en cuenta algunos aspectos: el blog es un espacio crítico, a veces informal, mezcla de diario intimo y eximo; el diario digital es la principal fuentes de noticias por sobre cualquier otro medio; los portales representan esa ración adicional o extra de información necesaria; los foros son un espacio de gente que interactúa con otra gente y el resto es mezcla de relleno y herramientas para mejorar la comunicación (sitios específicos, redes sociales y más).

Recientemente, en Londres, Inglaterra, se ha abierto un Instituto especializado en la capacitación y formación de de especialitas en redacción web y periodistas del mismo ámbito: un indicio de que el futuro llegó y en formas más sorprendentes de las que esperábamos.

Redacción: combatiendo la lectura r-á-p-i-d-a

El redactor web siempre debe viajar a pie: si el lector decide hacerlo en carreta -o en formula uno, de acuerdo a los tiempos que corren- es cuestión ajena al profesional.

En un mundo en donde predomina lo efímero, el especialista de la comunicación web nunca debe caminar (escribir) más rápido de lo que sugieren sus pies (manos): leer de forma veloz es una opción, en cambio escribir apresurado es un error.

Se sabe que, por la composición que presenta Internet, cada vez se acortan más y más los tiempos de lectura. Pero esta vorágine no se debe combatir con las mismas armas (velocidad x velocidad, no funciona) sino mediante el ingenio: existen diversos recursos para fomentar la lectura atenta por parte de los cibernautas.

“Los usuarios de Internet son impacientes: han sido acostumbrados a la información al instante y, su tendencia, naturalmente, es leer de forma acelerada sin terminar un articulo por completo. De hecho, el paratexto y el diseño gráfico son herramientas que se utilizan para, precisamente, rellenar esos espacios en blanco, anticipando el comportamiento del lector medio” dice un especialista en análisis de medios

Pero, más allá de esto: ¿cómo debe lidiar con este problema el propio redactor?

Colocar subtítulos siempre que se pueda

Es importante hacer uso de cualquier tipo de aclaración o método introductorio para que el internauta pueda manejarse de forma directa.

Elaborar párrafos cortos

La recomendación es que éstos no superen las setenta palabras. Las ideas deben redondearse de forma sencilla para que el lector las capte con agilidad.

Utilizar viñetas y las listas numeradas

Siempre que se dispongan de tácticas gráficas como aquellas, el cibernauta mantendrá su visita ocupada y podrá ir descubriendo la información de a poco. Desde ya, también es tarea del profesional en redacción web ir buscando nuevos ganchos para seguir atrayendo al lector con cada pequeña dosis de contenido.

Negritas por doquier


Destacar las palabras importante en “negrita” (highlights) también es fundamental básicamente por la misma razón detallada en el apartado referido a los subtítulos: todo tiene que ver con el impacto visual.

Como vemos, el redactor tiene a su disposición un buen compendio de herramientas para manipular el patrón de lectura de los nuevos cibernautas impacientes. Es importante saber manejar cada una de éstas armas para trabajar en el medio digital de la mejor manera, nunca ignorando las condiciones que Internet propone y, por supuesto, sacándole el mejor rédito posible.

¿Paratexto en un mundo sin papel?

El paratexto representa, sin dudas, un modo de expresión en sí mismo. Y más allá de las condiciones -mejor dicho, limitaciones- que propone la fauna digital, éste recurso también puede explotarse de forma adecuada en la comunicación web: si falta el papel, entonces que sobren las ideas.

Como sabemos, existen diferentes ámbitos en los cuales habita el paratexto y, de hecho, también diversas clases: éste puede ser verbal o no verbal, editorial o autoral y hasta es posible hallarlo ya en libros, ya en ediciones periodísticas. Cuando se trata de textos clásicos, por ejemplo, el paratexto esta compuesto por marcas tales como el prólogo o prefacio, desde ya también el título, el índice, las notas al pie, el epígrafe, el epílogo y mucho más. En el caso de las publicaciones de corte periodístico, forman parte del paratexto rastros como el copete, la volanta y el destacado, solo por citar algunos paradigmas de los numerosos que hay.

En fin, como ya hemos dicho al comienzo, el profesional de la redacción web también puede utilizar este lenguaje para mejorar la repercusión y el impacto de su material.

  • El problema: cómo hacerlo
  • La solución: su creatividad
  • Las herramientas: todas

¿Qué es lo que hace el hombre cuando se queda sin papel? Improvisar, desde ya.

El uso de las imágenes como paratexto no verbal es indispensable. A menudo, dejar la imagen al desnudo puede provocar dificultades de interpretación: es allí donde juega un papel -valga la redundancia- vital el uso de las aclaraciones al pie de la foto (Ejemplo: si hacemos un articulo de Turismo sobre Francia, no es valido colocar una imagen de algún lugar estratégico sin la referencia pertinente pues los extranjeros bien pueden desconocer muchos de los monumentos que, para los parisinos, son santos).

Otra forma con la que cuenta el especialista de la redacción SEO para usufructuar estos recursos tiene que ver no con cuestiones relacionados al uso de fotos sino más bien con otros provenientes del periodismo gráfico: los destacados. Colocar, luego de varios párrafos de info, un “destacado” corto pero esclarecedor puede generar que un lector despistado repare en el artículo y lo lea por completo. Esto, por supuesto, sucede a veces de forma obligada pues en algunos blogs existen sistemas automáticos de nombre diferente pero de función similar, en esos casos, lógicamente, no necesitamos “destacar nada”; pero en su ausencia siempre es bueno recurrir a esa marca de paratexto.

Sin dudas, el paratexto puede vivir fuera del papel como un cangrejo también puede hacerlo fuera del agua: lo importante es saber, naturalmente, hacia donde “dirigir  las pinzas”.

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