

En ocasiones, nos encontramos ante un texto cuyo título nos atrapa, y nos disponemos a leer todo el posteo, pero cuando desplegamos la nota, o la página, nos encontramos con un bloque uniforme de texto, de difícil lectura a simple vista. Esta sensación de “bloque” que conspira contra la efectividad de nuestra redacción web puede ser evitada de muchas maneras. Por supuesto, siempre existe un deseable punto medio y extremos, que no son para nada recomendables. Un sitio con demasiados colores, fuentes, gráficos y “distracciones” para el ojo humano, tampoco es recomendable. Pero sí es imprescindible cortar la monotonía de los textos, para que puedan ser más fácilmente entendibles.
El primer punto que debemos chequear es a nivel diseño. La fuente tiene que ser lo suficientemente grande como para permitir una cómoda lectura. También, los colores contrastantes son recomendables en la redacción web. La fórmula que nunca falla es fondo blanco-letras negras o grises muy oscuras, y un tamaño de fuente que asegura la comodidad de la lectura comienza a partir del tamaño 11. Las fuentes con serif (esas pequeñas rayitas que acompañan las base y la parte superior de las letras) son las indicadas para textos más bien largos. Podría ser entonces aconsejable que los títulos sean de un color distinto (rojo, azul), y hasta con una fuente sin serif (como Arial o Calibri), mientras que los textos, en negro con una fuente Times New Roman, que aseguren una lectura sin inconvenientes.
· Usar los recursos de formato que nuestro CMS (Content Management System) nos ofrece. Lo mínimo que todos traen es negritas, viñetas y listas de numeración.
· Separar cada párrafo con una interlínea.
· Emplear subtítulos. De esta forma podremos organizar mejor el contenido.
· Emplear el formato de preguntas y respuestas. El mismo no es un recurso muy empleado en la redacción web, pero es muy útil para separar el bloque de texto en párrafos más entendibles. Esto es particularmente recomendable en los artículos que reflejan reportajes. Puede llegar a ser muy tedioso leer un reportaje en tercera persona (“El entrevistado afrimó…” “Negó rotundamente…”), sobre todo si son de cierta longitud. El formato pregunta-respuesta además da la sensación de “veracidad” del reportaje.
· No emplear párrafos de longitud exactamente igual en todos los casos. En ocasiones, un párrafo muy corto, sirve para romper la uniformidad del texto, pero además es una manera de resaltar un concepto. Y en las narraciones ficcionales también es un recurso dramático de énfasis.
Con estos sencillos elementos nos aseguraremos de lograr textos más “digeribles” y de lectura más rápida y fácil por parte de los usuarios.
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