Dentro de su amplia base de datos referidos a cuestiones relacionadas con la lengua castellana, la Real Academia Española también admite ciertas expresiones particulares relacionadas con el habla coloquial como, por ejemplo, “hacer buena letra”.
Esta frase nace de la jerga hispana y significa, según la misma enciclopedia de la RAE, algo así como comportarse de forma correcta con el fin de causar una buena impresión.
En el diseño web Madrid, hacer buena letra no tiene esas connotaciones y significa, literalmente, lo que insinúa el propio sintagma, o sea, realizar o escoger la mejor tipografía para representar un sitio o espacio web (“hacer buena letra”).
Hoy, desde aquí, nos proponemos unir ambas expresiones, aquella que propone la RAE y también esa otra que entienden los especialistas del diseño web: hacer buena letra como método para causar una buena impresión desde el simple ejercicio de, lógicamente, elegir…buena letra.
Aunque no lo parezca, la tipografía es una parte integral del diseño. Son muchos los factores que se deben tener en cuenta al momento de planear este aspecto de un sitio: las fuentes, el color, su estilo, tamaño, espaciado y disposición, entre otros detalles.
Comencemos con algunas calsificaciones sencillas sobre las fuentes. Las tipografías con Serif son aquellas que poseen remates en sus extremos, este tipo de fuente es utilizada comunmente para bloques grandes. Por el contrario, las carentes de Serif no gozan de terminaciones, son ciertamente más vanguardistas y se utilizan para otro tipo de textos.
La variación de la tipografía también abarca otros múltiples semblantes, todos ellos se deben estudiar con detenimiento, siempre teniendo en cuenta las necesidades del sitio y aplicando en convergencia con otros aspectos (el color y mucho más).
Con respecto al tamaño: sí importa (…vaya). Es, de hecho, algo que se debe tener muy en cuenta al momento de planear el diseño de un sitio. Las unidades de medida más populares para esta clase de diseño web son los “ems”, es decir, porcentaje-píxeles.
En todos los casos, para entender el tamaño exacto, se deben hacer las cuentas de acuerdo a esa relación de valores entre el % y px.
De cualquier manera, más allá del aspecto rigurosamente estético, es determinante escoger fuentes grandes, claras, comprensibles, fáciles de advertir.
Llegamos al punto ciertamente más libre de todos: el color. Si bien existen teorías relacionadas con el color, la moda indica que cualquier variación que no atente contra la legibilidad del sitio es posible. Diversas técnicas de marketing online sugieren que, de acuerdo a la temática de cada espacio, le corresponderá un color (el amarillo para fines comerciales, el blanco para servicios de comunicación, el azul representa una suerte de comodín capaz de aplicarse para cualquier caso y las opciones continúan).
Existe todo un mundo de posibilidades para que un diseñador web pueda planear la tipografía de un sitio. Está justamente en manos de cada profesional hacer que ese mundo sea un lugar mejor…al menos para los cibernautas.

