Dentro del apartado no técnico sino más bien semántico de un blog, se sabe, son muchos los factores que un profesional de la redacción SEO puede manipular.
Hay quiénes optan, por ejemplo, por volcarse hacia un estilo de escritura persuasivo con el fin de activar en la mente del lector una suerte de alarma capaz de ser aprovechada por el mismísimo redactor original. Otros, en cambio, eligen tomar el camino informativo neutro, enviando un mensaje simple, sencillo, ligero, sin trampas.
Y también están aquellos que basan su profesión, toda, en el arte de la polémica. Porque, naturalmente, la polémica es eso: un arte. Se trata de uno de los recursos más utilizados por la actividad periodística y, lógicamente, toda formula exitosa puede ser copiada sin importar la fauna de la cual provenga la idea original (de la TV al papel, del papel a la imaginaria hoja digital). Por supuesto, para obtener realmente valor de la polémica es requisito fundamental manejar este recurso con sabiduría: ya sabemos lo que ocurre, justamente, con muchos de esos medios periodísticos y la diferencia que se genera entre popularidad obtenida y reputación ganada (popularidad-reputación: dos términos siempre presentes en la comunicación escrita y digital).
La exposición que genera abrir un debate y generar una polémica es importante para captar cibernautas y visitantes: más aún, pues esos navegantes que ingresan al observar una disputa intelectual, generalmente tienden a ser de los llamados activos, participativos. Pero lo importante de toda polémica es su naturaleza: la palabra crítica suele confundir a más de uno. Algunos piensan que la crítica significa el desprestigio mientras que, en verdad, se trata de lo contrario: criticar es verter un juicio de valor, tanto positivo como negativo. El gancho, claro, siempre será el objeto polémico.
Hacer un blog polémico es, a decir verdad, un combo: se necesita no sólo desarrollar la problemática sino saber encaminarla, manejarla, domarla y, por último, acabarla. Vale aclarar que ningún espacio de comunicación sale ileso de la polémica: es un precio que siempre se debe pagar (algo a tener en cuenta si se busca ese perfil).
Generalmente, expertos de la redacción SEO utilizan la polémica como un primer paso y no como un sistema a largo plazo. Y, si bien el anonimato del blog puede servir como escudo ante la polémica desatada, es indispensable saber cuando finalizar.
Estas líneas son, básicamente, una aproximación general al blog regido por la polémica: un truco sumamente viejo pero que, aún hoy, y en un medio como lo es Internet, sigue siendo igual de útil.










